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Organizaciones sociales y de DDHH rechazan homenaje a ex director del Servel y colaborador de la dictadura

Junto a Irací Hassler y Rosario Carvajal, concejalas por la comuna de Santiago, y sitios de memorias firmantes, Londres 38 presentó el martes 10 de julio un documento ante el Ministerio de las culturas, las artes y el patrimonio, para impedir la instalación de una placa en reconocimiento a Juan Ignacio García Rodríguez, ex director del Servel.

Publicado el 12 de julio de 2018

Tomás García Álvarez

Periodista en práctica

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El 12 de diciembre de 2017, se puso en tabla del Concejo Municipal de Santiago la solicitud respaldada por el Servicio Electoral (Servel) para otorgar el nombre de Juan Ignacio García Rodríguez a la plazoleta ubicada en la calle Esmeralda 311, en la comuna de Santiago. Ante la petición, Londres 38 entregó una misiva al director del organismo, Patricio Santamaría, con el apoyo de otros sitios de memoria y los concejales por Santiago, Rosario Carvajal, Irací Hassler y Alfredo Morgado, para rechazar la solicitud. Sin embargo, la propuesta fue aprobada por el concejo municipal.

Con el objetivo de hacer desistir a la autoridad de esta decisión, Londres 38 y otras diez organizaciones firmantes, solicitaron a la ministra de Cultura, Alejandra Pérez, revisar la petición e impedir que la plazoleta lleve el nombre de un ex colaborador de la dictadura. A su vez, se argumentó que el Consejo Nacional de Monumentos (CMN) -a quienes también se les entregó la carta- no estaba al tanto de la solicitud a pesar de ser este un tema de su competencia.

Juan Ignacio García se desempeñó como director del Servel entre los años 1964 y 2013. También cumplió importantes cargos de responsabilidad durante la dictadura civil-militar. Según los datos recabados por el equipo de Londres 38, en enero de 1978, García Rodríguez se desempeñaba como subsecretario de Interior, y en esa condición negó la existencia del recinto de detención y tortura ubicado en Londres 38, llamado por la DINA como "Cuartel Yucatán", en respuesta a un oficio emanado por un tribunales de justicia en medio de una investigación sobre detenidos desaparecidos. Sin embargo, en noviembre de ese mismo año el inmueble fue transferido al Instituto O'Higginiano en un decreto firmado por Pinochet y el ministro del Interior, Sergio Fernández.

Por otra parte, tras la disolución del Servicio en 1973, García Rodríguez pasó a formar parte del equipo jurídico del Ministerio del Interior y colaboró con la dictadura en el montaje de la "consulta" de 1978 y del "plebiscito" para la aprobación de la Constitución del 80.

Londres 38 expresó en la misiva que "El avance de la democracia es también rescatar su historia y develar la verdad en los espacios públicos, como un aporte a la construcción social. Creemos que el cambio de nombre de la plazoleta no aportaría en esa dirección y, por el contrario, implicaría un nuevo agravio a las víctimas, a quienes sufrieron diversas formas de represión durante la dictadura y a una sociedad que aspira a vivir en democracia".

Como organización creemos que, en un contexto donde el gobierno estudia indultar a violadores de los derechos humanos, otorgar el nombre de un ex colaborador del régimen de Pinochet a un espacio público, como una plazoleta, solo contribuye a perpetuar la impunidad existente desde la dictadura.

Lea la carta a continuación:

imagen recurso_1.pdf
derechos humanos, memoria, servel, plaza, patrimonio, carta, García Rodríguez, rosario carvajal, Irací Hassler, Consejo Nacional de Monumentos
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