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Cecilia Medina, jurista y ex presidenta de la CIDH

“Se deben establecer procedimientos para cumplir las sentencias de la Corte Interamericana en Chile”

Londres 38 conversó con la destacada jurista y experta en Derecho Internacional sobre el estado de los DDHH en Chile, los crímenes de género y femicidios en la región y la decisión de la Corte Suprema de liberar a reos de Punta Peuco, sobre lo cual advirtió la “dificultad de las personas para entender que los crímenes de lesa humanidad afectan a todo el universo, por tanto, no se pueden tratar como otros crímenes.”

Publicado el 27 de agosto de 2018
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Cecilia Medina Quiroga

Cecilia Medina Quiroga habla con firmeza y vehemencia del tema que le apasiona: los derechos humanos. Sin embargo, la abogada titulada de la Universidad de Chile y Doctorada en los Países Bajos, afirma que no tiene "la energía que tenía antes", cuando hacía clases de Derecho Internacional, todos los días, a abogados, estudiantes de la Universidad de Chile y a funcionarios públicos tras volver del exilio. Cuando llegó, al inicio de la transición, comenzó realizando clases y perfeccionamiento a jueces y abogados, que veían con desconfianza los derechos humanos. Entre los años 1995 y 2002 fue miembro del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Su profesionalismo la llevó a ser jueza de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y presidenta de dicha institución entre los años 2008 y 2009, desde donde aplicó su visión feminista en el derecho. Destacó por la preocupación en el avance de crímenes de género en Latinoamérica. En esta entrevista conversa sobre esta experiencia y sobre su visión crítica ante los beneficios que se están entregando a criminales de lesa humanidad y el rol de la sociedad civil ante el clima de impunidad.

En Londres 38 tenemos la visión de que en Chile se mantienen en impunidad muchos crímenes de lesa humanidad ocurridos en dictadura. Hace poco le dieron libertad condicional a seis reos de Punta Peuco. No obstante , desde fuera, algunos ven a Chile como un Estado que ha solucionado los crímenes de DDHH en dictadura enjuiciando a los victimarios ¿Por qué pasa eso? ¿Cómo se produce esta contradicción?

No sé si existe esa contradicción. Comprenderás que durante los 17 años que hubo dictadura, fueron años donde el derecho no existía en Chile. Por 17 años, la dictadura hizo lo que quiso. Y cuando terminó la dictadura, empezó el proceso de rearmar la democracia que existe hoy. Y reparar...eso no es fácil. Si tú me dices que no se ha hecho nada, no es así. Hay cientos de casos investigados. Lo que pasa es que fueron muchos los crímenes ocurridos. Y desgraciadamente, los que están siendo juzgados no son los principales hechores, los orquestadores del crimen.

¿Cómo podemos explicar la particularidad de los delitos de lesa humanidad?

Los delitos de lesa humanidad son delitos que afectan a la humanidad entera. Un genocidio, por ejemplo. Es algo que no deja a nadie indiferente, delitos masivos, sistemáticos, que atentan contra derechos esenciales del ser humano, como son la vida, la libertad personal, etc. Y el concepto de derechos humanos cada día se desarrolla más; no es un tema o un problema de normas, es un problema cultural. No se soluciona con la pura ley. Hay que hacer todo un proceso de reentrenamiento, por ejemplo, de la magistratura. Yo llegué a Chile el año 1990 con un plan que, con los años, logré implementar, era enseñar derechos humanos a los jueces y a los abogados. Me dí cuenta que había dificultad de las personas para entender que los crímenes de lesa humanidad afectan a todo el universo, por tanto, no se pueden tratar como otros crímenes. Ese concepto no se capta incluso ahora, ni siquiera por los jueces. Me sorprende, porque los jueces de la Corte Suprema que entregaron la libertad condicional a los criminales de lesa humanidad, no diría que son jueces contrarios a los derechos humanos. Pero la única razón que vieron es que se cumplían las condiciones objetivas, sin percatarse que en crímenes de lesa humanidad hay otras condiciones -que no están en la ley- que aparecen en las normas del derecho internacional y que se han desarrollado para enfrentar este tipo de problemas. Entonces, yo diría que lo que hicieron está mal.

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¿Es necesario modificar las normas, adecuarlas al derecho internacional o esperar que quede a criterio de los jueces?

El Estado puede modificar su ley. De hecho, Chile está moroso. El país no ha adaptado su legislación a la modernidad, por eso la libertad condicional queda a criterio de los jueces. Pero se ha avanzado, ya que en un inicio de la democracia hablar de DDHH para los jueces era algo impensado.

¿Cómo las organizaciones de DDHH podemos interpretar la liberación de condenados por crímenes de lesa humanidad? ¿Como un error o como un parámetro que se va a empezar a usar desde este momento?

La lucha por los DDHH es una lucha permanente, no sólo con los delitos en dictadura, sino con respecto a los derechos que se vulneran todos los días. Entonces uno tiene que estar alerta y esta es una señal. Hay que cuestionar lo que dijo la Corte Suprema y debatirlo, es la tarea que le corresponde a los activistas y también a los medios de comunicación.

Considerando su trabajo en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ¿Qué medidas debe tomar el Estado para tener verdad y justicia en casos de delitos cometidos en dictadura?

Existe un estatuto de la Corte Penal Internacional. Ese estatuto exige que los crímenes que están ahí se tipifiquen en el Código Penal chileno. La impresión que tengo -a pesar de no ser experta en Código Penal- es que no se ha cumplido. El Código Penal chileno debiese tener descritos todos estos crímenes de lesa humanidad como tales, siguiendo las directrices del Estatuto de Roma. En segundo lugar, deberían consagrar la imprescriptibilidad del delito en la norma. Se deben establecer procedimientos para cumplir las sentencias de la Corte Interamericana, ya que la CIDH dicta sentencias que son jurídicamente vinculantes para Chile, pero no hay normas internas que digan cómo se cumplen. Eso no existe y con esto se ve claramente. Pero ahora hay más gente que entiende el tema de los derechos humanos, ya que dejó de ser tabú. Ahora deberíamos pasar a las reformas legales.

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¿Cual es su opinión sobre los beneficios carcelarios que están recibiendo los criminales de lesa humanidad?

Sólo consideraría el tema de los enfermos terminales, por una cosa humanitaria. Pero para todos los presos de todas las cárceles. Además, en el caso de los crímenes de lesa humanidad, uno no puede llegar e indultar; sería más apropiado conmutar la pena a un arresto domiciliario, por ejemplo. Porque indultar es como perdonar y acá no estamos perdonando.

Género y Justicia

Cuando usted fue presidenta de la Corte Interamericana, se dictó la sentencia de Campo Algodonero, sobre asesinatos de mujeres en México. La sentencia adujo razones de género y, por primera vez se habló de femicidio en la CIDH. Con esa experiencia en mente ¿Cómo podemos abordar los derechos humanos con un enfoque de género?

Uno podría hablar horas sobre temas de género. Para empezar, podría contarte lo que pasó en la Corte, porque la Corte tuvo un desarrollo del tema que empezó con la negación completa a estos temas de género. No sé si porque los veían y no entendían, o porque no se daban cuenta. El problema con los estereotipos y con la discriminación es precisamente que uno no se da cuenta de algunas cosas, está todo naturalizado. Y no creo exagerar cuando digo que recién se empezaron a ver temas de mujeres cuando llegué a la Corte, porque tenía conocimiento del derecho y porque era mujer. Además tenía empatía con lo que les pasaba a las mujeres. Pero la cultura que tenían, generaba que los jueces dijeran que las mujeres, por ejemplo, tenían valor porque "eran madres" no por ser seres humanos.

Con el tiempo eso fue cambiando, en los juicios se fue consultando por los efectos que tenían los delitos en las mujeres. Y así llegamos a Campo Algodonero, donde la Corte aplicó lo que había aplicado todos los años anteriores en casos de desaparecidos. En este caso, había violaciones y asesinatos a tres niñas, pero detrás de ellas había algo estructural, advertimos que había un patrón que se repetía en otros casos. Había un contexto y un patrón en Ciudad de Juárez, por eso dijimos que los tres casos eran un ejemplo de este patrón, donde el Estado era responsable. Por lo tanto, en el ámbito nacional, este patrón debía ser investigado como tal, no como hechos aislados, y eso cambia la forma en que es investigado, cómo se miran las pruebas, etc. Eso nunca se había hecho antes en la Corte.

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Cruces que recuerdan la matanza de mujeres en México.

A nivel continental y en Chile ¿Ese "velo" del machismo ha caído para administrar y aplicar justicia?

El velo ha caído, pero lo que falta ahora es educar a la gente. Que nadie diga "ah, pero si esto no era para tanto" cuando hay acoso, por ejemplo. Hay que tener procedimientos, también; pero un procedimiento que sea serio, que no se burle de quién está reclamando, por ejemplo, un acoso.

¿Tenemos que mirar para atrás y volver a ver los delitos de lesa humanidad cometidos en dictadura y ahora en democracia, con perspectiva de género?

Por supuesto, yo creo que es bueno mirar lo malo para poder corregirlo. Los peruanos hicieron eso en la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Ahí tenían un capítulo dedicado a las mujeres. Pero a la vez, no son solo las mujeres; tiene que ver con los estereotipos, con el hecho de que si tú eres de cierta manera, se te asigna cierto rol, que para las mujeres ese rol era el de la sumisión. A los homosexuales también les pasó, han salido a flote como consecuencia de la lucha de las mujeres y de la teoría de género. Todos los avances que han tenido estos grupos están ligados a dos luchas grandes: la lucha de las mujeres y la de los indígenas. A raíz de lo que los indígenas han hecho, es que se ha empezado a reconsiderar la forma en que el Estado debe proteger a determinados grupos. Así es como aparece la gama, la heterogeneidad del mundo, que interpela para que el Estado tenga que proteger a las personas reales, más allá de los roles que se le asignan.

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En la última marcha por el aborto, hubo tres mujeres apuñaladas. Con eso, reflotan ideas sobre la "amenaza de la ideología de género" y el machismo en redes sociales ¿Cómo explicarnos estas reacciones violentas? ¿Cómo enfrentamos estos delitos de odio?

Creo que la única solución para el cambio permanente es el cambio cultural y eso va a demorar muchos años, va a ir cambiando con las generaciones. Lo que uno puede hacer es combatir y enseñar, o sea, cuando pasan estas cosas hay que mostrarlo, debatirlo y por otra parte, enseñar. Las leyes ayudan, las leyes legitiman, pero no es todo. En cada etapa del sistema, de cómo operan los derechos humanos, tienes que educar: al Estado, a las personas, a las ONG, a los órganos de supervisión, y a la vez, a los jueces, al congreso, etc. Hay que hacer clases, no como quien enseña el abecedario, sino clases para abrir las antenas y la gente entienda lo que está pasando, que miren sobre lo que consideran "normal".

¿Y hay voluntad política para ello? ¿Tenemos capacidad para fomentar esta cultura de derechos?

Bueno, es difícil. No se trata solo de voluntad política, claro que eso ayuda, pero si el Estado no lo hace, hay que hacerlo de otra manera. El tema de educar a los agentes del Estado y a los niños, sobre derechos humanos debió haberse empezado a hacer desde el primer día de democracia en Chile. Los derechos humanos son una tarea muy larga, que espero que la gente siga haciéndolo. Para eso, tienes que conversar con las personas con su lenguaje y usar ejemplos que les den sentido.

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