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23 presos políticos mapuche ponen fin a huelga de hambre

En medio de un amplio movimiento de solidaridad y apoyo nacional e internacional, finalizó parcialmente la huelga iniciada el 12 de julio.

Publicado el 03 de octubre de 2010

Fueron necesarios casi dos meses de huelga de hambre para que la prensa oficialista diera cuenta de las demandas de los huelguistas y de la magnitud del movimiento de apoyo. Igual plazo fue necesario para que el gobierno accediera a dialogar. Sólo la persistencia de los huelguistas abrió paso a los logros del movimiento.

Como balance del proceso, se puede afirmar que los comuneros mapuche lograron instalar en la agenda política el "tema mapuche" -hasta ahora invisibilizado- y la ilegitimidad de la legislación antiterrorista utilizada para criminalizar la protesta social. Además, consiguieron que el gobierno promoviera reformas legales a la Ley Antiterrorista y a la Justicia Militar que permitía el doble procesamiento a civiles. Junto con ello, el gobierno anunció su desistimiento de la querella presentada en su oportunidad bajo la presidencia del gobierno de Michelle Bachelet, debido a que, según informó, no tiene los antecedentes para calificar las conductas de los comuneros como delitos terroristas.

Hasta el momento pusieron fin a la huelga ocho comuneros detenidos en Concepción, 13 de Temuco, uno de Angol y uno de Valdivia. Diez comuneros recluidos en la cárcel de Angol continúan en huelga de hambre, debido a que consideran que las medidas y compromisos del gobierno no dan respuesta a sus demandas principales, puesto que no se garantiza que el Ministerio Publico retirará la calificación de terrorista a los procesados y no se elimina la figura del testigo protegido.

Amplia solidaridad nacional e internacional
Masivas marchas semanales en varias ciudades del país, ayunos solidarios e innumerables manifestaciones públicas de apoyo, en Chile y en el extranjero, se dieron a conocer durante estos 82 días. Se movilizaron organizaciones sociales, de estudiantes secundarios y universitarios, y de defensa de los derechos humanos, entre estas últimas, la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, la Agrupación de Ejecutados Políticos, Londres 38, Colectivo 119, y Villa Grimaldi.

En los ayunos solidarios participaron dirigentes y representantes del mundo sindical, estudiantil, político, artístico y cultural, y 43 religiosos y religiosas, quienes expresaron su convencimiento "de que ninguno de los casos en cuestión tiene el carácter de terrorista, por lo que consideramos justa la demanda y adecuada a un Estado de derecho democrático. Nadie pide que no haya juicio o que haya impunidad, sino que se juzgue conforme a procedimientos judiciales legítimos y acordes a las circunstancias".

Asimismo, James Anaya, Relator Especial de la ONU para el tema indígena hizo pública su preocupación, al igual que el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel e intelectuales como Noam Chomsky y Norman Finkelstein, entre otros.

Premios Nacionales
El 15 de septiembre, 10 intelectuales y artistas, distinguidos con el Premio Nacional en diversos ámbitos de trabajo y creación, se manifestaron en solidaridad con los presos políticos mapuche. A través de una carta abierta al Presidente de la República, solicitaron la más pronta constitución de una mesa de diálogo, sin que se ponga como condición la suspensión del movimiento, señalando que "nos parece moral y políticamente inaceptable exigir la deposición de la huelga de hambre como condición para encontrar una solución. Esa huelga de hambre no puede ser considerada como medida de presión, - porque la presión la ejercen sólo quienes tienen algún poder -, sino como la acción de quienes, careciendo de poder, echan mano de sus propios cuerpos, ejerciendo violencia contra ellos mismos, porque no tienen otro medio de hacer valer su voz en una causa que ellos y muchos estimamos como justa".

Por su parte, la escritora Isabel Allende, Premio Nacional de Literatura 2010, también expresó su preocupación por los comuneros y pidió la urgente modificación de la Ley Antiterrorista.