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Roban lienzo "Neltume señala el camino" que hacía parte de intervención artística instalada en Londres 38

En la madrugada del día martes 10 de enero de 2017, fue robado el lienzo "Neltume señala el camino", instalado en el frontis del inmueble de Londres 38, y que hacía parte de la intervención artística realizada por el colectivo Araya-Carrión en conjunto con Londres 38, espacio de memorias. A continuación reproducimos las reflexiones que suscitó este hecho para los autores, compartidas íntegramente por nuestra organización.

Publicado el 18 de enero de 2017
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POR UNA POLÍTICA DEL DAÑO: EL ESPECTRO DEL CORPUS

Sobre el hurto de lienzo "Neltume señala el camino [1]" en Londres 38

Araya Carrión

 

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"Si de la disputa nace la forma política, entonces

la resistencia solo es posible desde lo colectivo"

(Paula Arrieta y Cynthia Shuffer) [2]

 

En la madrugada del día martes 10 de enero de 2017, a las 03:20 horas, fue hurtado el lienzo "Neltume señala el camino", obra parte de la intervención realizada por nosotros, colectivo Araya-Carrión, en y con Londres 38, espacio de memorias. Este lienzo forma parte del proceso de investigación-creación que desde abril del 2016 realizamos como modalidad de residencia en Londres 38, espacio de memorias. El robo, la ausencia forzada de esta pieza, nos empuja a pensar no solamente respecto al estatuto de vulnerabilidad que tiene una obra o intervención artística puesta en el espacio público, sino que nos obliga a reflexionar sobre la especificidad de esta operación de sustracción en un espacio marcado por la desaparición forzada, la persecución y la tortura; pero también nos invita a poner, otra vez y siempre, dedicada atención a los procesos de resistencia, denuncia y recuperación de la dignidad social, política y afectiva.

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Historizaciones que se cruzan

En 1980, el Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) lleva a cabo un intento de guerrilla en Neltume, la "operación retorno", que consistió en un pasaje borrado de la historia oficial, donde la vía armada está puesta de manifiesto como real opción política para recuperar la democracia, derrocar la Dictadura y recuperar la dignidad social que los procesos políticos previos a la Dictadura venían entretejiendo, y que culminaron con la elección democrática del presidente Salvador Allende en el gobierno de la Unidad Popular (UP).

Este intento de guerrilla es fuertemente reprimido por la DINA, generando una nueva marca traumática en el tejido social de Neltume, ya que la gran mayoría de los miristas participantes fueron masacrados. Este pasaje de la historia sigue siendo investigado por la justicia, para esclarecer la realidad de lo sucedido en este "enfrentamiento".

Además de remitir directamente a este suceso, la cita "Neltume señala el camino" pone de manifiesto dos dimensiones: la enunciación de una consigna política de guerrilla, y la espacialidad de una "performance" de ocupación del frontis de la casa de Londres 38, espacio de memorias. Existe aquí nuestra intención de una repetición o cita, pero que quiere ser actualizada para potenciar procesos del presente, tanto como un enunciado historizado, como una práctica política de resistencia; sujeta siempre a una evaluación y actualización de sus procedimientos y materialidades [3].

Por otro lado, Londres 38 entre 1970 y 1973 fue sede del Partido Socialista, usando el lugar como centro de operaciones para la confección de lienzos y afiches que luego se extendían por la ciudad. Posteriormente, cuando la casa funcionó como centro de exterminio y tortura por la DINA (1973 a 1975, período en que se le conoce como "Cuartel Yucatán"), el espacio público fue tomado como lugar de denuncia e intervención, convocando a distintas agrupaciones, familiares y activistas exigiendo una respuesta, exigiendo justicia. De este modo, Londres 38 ha sido escenario de terrorismo, violencia y represión de Estado, así como también ha acompañado a los procesos de recuperación, denuncia y resignificación comunitaria, que hacen que Londres 38 exista no solo como un espacio institucional para la memoria de lo sucedido, sino como un proyecto disidente, tanto respecto a las políticas representacionales de la memoria, como a la operatividad totalizante de las instituciones frente a los procesos políticos que exigen una transformación profunda del presente. Londres 38 quiere cuestionar este presente para abrir la memoria a una interpretación activa y política, que mira el pasado, pero está pensando específicamente el porvenir.

Es este anudamiento entre enunciado politizado y práctica social de ocupación espacial, donde nos encontramos frente un ensamblaje de procesos que distan geográfica y espacialmente, pero que se encuentran infiltrados por la represión, la desaparición forzada y la resistencia política.

 

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El daño: un corpus que siempre vuelve

Queremos pensar qué significa esta ausencia, este robo del lienzo. No queremos articular una lectura punitiva respecto a la propiedad intelectual, privada o cualesquier otra forma de actualización neoliberal de lo propio; tampoco se trata de entender una motivación "interna" de quiénes lo robaron, pues no podemos tener acceso más que a nuestros propios límites de interpretación de esta acción. Pero si queremos detenernos a pensar los efectos estéticos y políticos de este acontecimiento, ¿qué se hace luego de este daño? creemos que debemos leer el daño, revisar el cuerpo, y habitar ese viraje en el trabajo colectivo junto a Londres 38, para pensar en conjunto qué implica postular algo así como una política del daño.

El lienzo confeccionado no solo es una cita, sino más bien, la acción consistió en una exhaustiva revisión de archivos en Londres 38 para entender los distintos procedimientos que han operado en este proceso de resignificación del lugar. El lienzo se trazó en las dependencias de Londres 38 y se terminó de pintar en Neltume en septiembre de 2016, siendo esta acción una experiencia de memoria que no solo involucra a los sujetos históricos, sino también apelamos a la memoria de los objetos, que como dispositivos también generan un agenciamiento. Es la consigna la que desaparece, su trazado hecho por nosotros también; el lienzo de lona pintado a mano con la frase "Neltume señala el camino" es un gesto de señalización urbana que utiliza la cita como forma de interrogar al transeúnte, por lo tanto, esta experiencia de memoria nos afecta y nos hace revisar el hecho ocurrido este martes 10 de enero como parte de una serie de sucesos que tienen que ver con las urgencias que hoy Chile vive, sus conflictos y sus despojos, pero también nos replantea la forma en que entendemos nuestra obra y nuestros procesos de investigación-creación.

La pérdida del lienzo y su cita yace en algún lugar de la ciudad, quizás para ser reciclado o reutilizado, o su desaparición es parte de una reacción de personas que conocen la especificidad de lo que Neltume significa para la historia política de las luchas y resistencias en Chile, la interpretación aquí solo nos distraería del factum al que tenemos acceso: el lienzo ya no está. Apelamos a la disputa de este territorio, a revisar la actualidad de esa violencia, donde el hurto es también en este caso un acto de violencia, y por lo tanto, un robo. En esta actualización, hoy nos preguntamos por esta nueva borradura de la consigna politizada, instalada en el espacio público, ¿será posible pensar en la capas de esta cita como una potencia que nos invite a repensar nuestra colectividad?

El robo es una alteración que a nosotros nos ha invitado a pensar qué implicaría seguir este viraje de una transformación de la muestra, que tiene que ver con el espacio público justamente. En ese sentido, el robo de estas materialidades nos invita a reflexionar sobre el acontecimiento como una posibilidad de lectura, como una manera de responder a la interrogación que pretendemos con nuestro trabajo: ¿No es acaso, el robo, la borradura, una reacción a la interpelación del lienzo? Articular una política del daño no pasaría entonces por una restitución de sanación a modo de reemplazo, sino que pasa por justamente abrir el debate sobre lo sucedido para instituir temporalmente un espacio de diálogo y disenso político para leer el daño, nuestros daños y cómo nuestros cuerpos y corpus están siendo modificados. Si bien creemos que el lienzo no volverá, tenemos la certeza de que siempre vuelve, como un espectro que atormenta, pero que también recuerda. Porque el lienzo robado ya había sido constituido espectralmente, no porque la cita como contenido político trascienda a la materialidad "inerte" donde se inscribe; sino justamente porque el procedimiento utilizado en la construcción del lienzo buscaba articular esa propia materialidad como una dimensión política dispuesta a la alteración.

Lo que queda ahora es hacernos cargo de este daño humano que adolecemos, que pasa por un vínculo pasional y político con nuestro lienzo-consigna, pero que sin embargo nos ha empujado a actualizar la reflexión sobre qué camino es entonces el que señala Neltume, el que señaló, el que señalaría, o como dice el texto curatorial elaborado por Londres 38 para la exposición:

Porque la memoria se extingue cuando se vuelve monumento, cuando no la moviliza el aquí y el ahora, cuando deja de ser creada a múltiples voces. Neltume y Londres 38 conjugan una intersección geográfica improbable en los mapas, pero decidida en la acción política. Retoman la hebra que siempre circula y se hilvana en manos de quienes luchan.

Para Londres 38 la situación del robo no es novedad, en el año 2013 fuerzas policiales botaron y robaron lienzos instalados en los puentes del Río Mapocho, donde una serie de frases y preguntas políticas en torno a la memoria, como intervención urbana, aludían a los cuerpos desaparecidos en el río Mapocho en Dictadura. Hoy es otro corpus el que desaparece, uno que alude a una cita y consigna específica, el lienzo como obra fue, ha sido y será parte de un proceso de investigación y de intervención, donde nuestro rol como activistas y artistas ha de tomar una radicalidad profundizada. Que este daño no nos paralice, sino más bien nos haga pensar en articular nuevos procesos creativos; puede desaparecer el lienzo, pero la consigna de qué caminos nos puede señalar hoy Neltume como territorio testigo de innumerables despojos no va a  desaparecer. Se ha transmutado, su pérdida nos motiva a resignificar nuestro trabajo, a volverlo más colectivo.

 

 


[1] Cita extraída del "Rebelde en Clandestinidad" (Agosto de 1981, N°177).

[2] "La reconstrucción de un lazo. Pertenencia y disputa" en 40 años de luchas y resistencia. Una experiencia de memoria, organización y movilización. Londres 38, Santiago de Chile, 2015.

[3] http://www.eldesconcierto.cl/2015/03/11/avanza-investigacion-en-caso-neltume-se-iniciaron-exhumaciones/

 

 

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