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Catrileo+Carrión con Londres 38: Neltume señala el camino

Desde abril de 2016, se desarrolló un proceso de intercambio de ideas, investigación, discusión y maquetas; todo esto en busca de aquellos nexos críticos que vinculan la experiencia y el territorio de Neltume con la experiencia y el territorio de Londres 38.

Publicado el 12 de abril de 2018
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Texto del Colectivo Catrileo+Carrión

Antecedentes

La experiencia de colaboración desarrollada junto a Londres 38, espacio de memorias y el Colectivo Catrileo+Carrión (en ese entonces Araya-Carrión) fue un proceso que duró cerca de 13 meses. Desde abril a noviembre del 2016, se desarrolló un proceso de intercambio de ideas, poéticas, conversaciones, investigación, discusión y maquetas; todo esto en busca de aquellos nexos críticos que vinculan la experiencia y el territorio de Neltume con la experiencia y el territorio de Londres 38, espacio de memorias. El resultado fue la intervención "Neltume señala el camino", que se montó desde noviembre 2016 a mayo 2017 (se estima que interactuaron cerca de diez mil personas con la intervención), y consistió en una instalación de 84 sacos de aserrín del aserradero Neltume Carranco S.A., junto a fotografías del archivo del Centro Cultural Museo y Memoria de Neltume, piezas de acrílico, instalaciones de vídeo, junto a un programa de visitas dialogadas, talleres de diagramas y actividades de extensión planificado en conjunto con el Área de Memorias de Londres 38, enfocándo estas actividades a pensar en las vinculaciones de las luchas del pasado con el presente, donde destaca la actividad de cierre que contó con la participación de los integrantes del CCMMN Felipe Díaz y Angélica Navarrete.

Durante este proceso, el Centro Cultural Museo y Memoria de Neltume (CCMMN) estuvo presente simbólica y materialmente, ya que este proyecto es la continuación de una colaboración del 2015 entre el Colectivo Catrileo+Carrión y el Centro Cultural Museo y Memoria de Neltume. Ocasión en que se trajeron los 84 sacos de aserrín desde Neltume hacia Santiago. El CCMMN generosamente nos permitió exhibir parte reducida de su archivo fotográfico, así como un apoyo práctico y afectivo para el esfuerzo de mover tal cantidad de material en un país largo y centralizado como el que vivimos.

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"Neltume señala el camino" también fue un experiencia para Londres 38, espacio de memorias de construcción de un vínculo específico con el aserrín y con nuestro colectivo Catrileo+Carrión. Esto permitió que el aserrín quedara resguardado con preocupación y afecto en las dependencias de Londres 38, espacio de memorias desde mayo del 2017 al 30 marzo del 2018, momento en que se efectúa el retorno del aserrín a Neltume.

La minga: una política radical del retorno

Si bien este aserrín, visto desde una perspectiva capitalista-occidental tradicional se considera como "desecho" o basura, para nuestra sensibilidad y para nuestro trabajo artístico, es algo precioso. Este desecho de la producción industrial forestal nos permite leer las capas de violencia de nuestros territorios, de nuestros cuerpos, de nuestras comunidades. En ese sentido, tenemos un profundo vínculo con este aserrín, un cuidado y un respeto por este material, así como el territorio y las comunidades políticas que han sido y son parte de su historia. El aserrín es lo que queda de nuestros bosques nativos centenarios, este material ha sido testigo de la colonización, la reforma agraria, la dictadura cívico-militar, la operación retorno, el asesinato de Macarena Valdés, hasta la reconversión del territorio en una zona turística vaciada de su contenido político y centralizada en la figura de Víctor Petermann. En este sentido, el CCMMN se erige como el espacio cultural más importante de Neltume, pues se ha encargado de resguardar el patrimonio cultural material de la resistencia, aludiendo a la conservación crítica de una memoria para nuestro complejo presente.

Devolver este aserrín es entonces un esfuerzo por devolver lo que se nos ha prestado, aunque nadie particularmente lo haya solicitado. Esta devuelta es un gesto radical de torcer la producción neoliberal de mercancías, pues nuestro objetivo no consistió en re-ingresar un desecho en la circulación del capital, ya sea como obra de arte comercializable o productos coleccionables. Mover el aserrín es mover la memoria territorial, vegetal, mineral, humana y no humana de nuestras vidas. Llenar una sala de Londres 38, espacio de memorias de aserrín, fue un intento de contactar historias que se cruzan y que dislocan nuestra concepción espacial y política de nuestro porvenir. Devolver el aserrín es entonces dejar ir la posibilidad de la permanencia monumental de una obra de arte fundacional, es también interrumpir la lógica extractivista asociada a la producción de materias primas, pero que abunda en las lógicas de arte contemporáneo a nivel global y preocupantemente también a nivel local.

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La radicalidad de este gesto es justamente la renuncia a contener este aserrín, porque queremos que se siga moviendo: descomponiendo, entregándose a los gusanos, desplazando su propio ser para ser testigo de otros procesos humanos y no humanos que modificarán la historia y la existencia. Es también renunciar a la propiedad, ya que no nos pertenece. Retornarlo es también señalar que este aserrín que vuelve no es el mismo que se fue, pues estuvo en contacto con espacios, voces, personas, cuerpos y otras materialidades que lo han transformado. Verter este aserrín sobre el cerro de aserrín desde el cual lo sacamos es cerrar un proceso de investigación artística que ha durado cerca de 3 años.

Pero este retorno también implica desplazar la muestra "Neltume señala el camino" al CCMMN, para que se aloje ahí, se quede ahí y pueda contribuir al trabajo comunitario y político tan importante que han desarrollado ahí las compañeras que dirigen el proyecto.

La muestra será donada completamente al CCMMN, pues creemos que si nuestro trabajo tiene sentido, es precisamente en ese territorio específico.

Este retorno consiste concretamente en lo siguiente:

-Devolución de aserrín.

-Donación de archivo digital con nuestros trabajos (videos, fotografías, diagramas, afiches).

-Donación de piezas y obras producidas para "Neltume señala el camino".

-Producción de registro audiovisual de viaje y acción de retorno

-Planificación junto a CCMMN de actividad futura para presentación de piezas donadas

Finalmente no podemos dejar de sorprendernos de la mejor manera, en torno al profundo compromiso y respeto que Londres 38 y en específico el Área de Memorias, han tenido con el aserrín de Neltume, con nuestro trabajo y nuestras ideas. Esta dimensión no la señalamos solo por el profundo agradecimiento que sentimos, sino porque es una dimensión productiva de nuestro quehacer artísitico que es muy importante. Tiene que ver con las posibilidades de agenciar posicionamientos políticos particulares junto a una institución. En ese sentido, nos sentimos intensamente acompañadxs por las compañeras y compañeros de Londres 38, espacio de memorias, no en un sentido solo institucional, sino que profundamente cómplice en la dimensión micropolítica y afectiva. Esta convergencia no es pura casualidad, sino que creemos se da porque nos encontramos concomitados en un proceso de cuestionamiento constante sobre el estatuto del presente, miramos con ojos críticos la monumentalidad del pasado, y nos alimenta la potencia colectiva del disenso para pensar nuestros posibles futuros.

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